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Presentamos en esta ocasión de #MuscleMonday a los músculos Multífidos.

Sin dudas este es uno de aquellos músculos de los que la mayoría jamás ha oído nombrar, pero que tiene una enorme importancia para el funcionamiento adecuado de la columna vertebral.

“La desconcertante complejidad de los músculos paravertebrales se simplifica pensando en ellos como si se tratara de dos capas, una superficial de extensores de fibras largas (erector de columna), y una profunda de rotadores extensores mas cortos y diagonales (músculos transversoespinosos)” Travell y Simons.

Los múltífidos forman parte de los músculos más profundos de la columna vertebral. Se originan en las apófisis tranversas desde L5 hasta C4 y en la región sel sacro se origina en su parte posterior, en la superficie interna de la espina ilíaca posterosuperior y ligamentos sacroilíacos posteriores. Se insertan en la apófisis espinosa de la vertebra que están entre dos y cuatro espacios hacia arriba, por lo que la dirección de sus fibras se aprecian en diagonal.

Su función es la de extender la columna vertebral cuando actúan de manera bilateral (es decir, los multífidos derecho e izquierdo), mientras que cuando actúan de manera unilateral realizan rotación de la columna. Se piensa que el grupo de músculos vertebrales profundos funcionan como estabilizadores de la columna, haciendo ajustes finos entre ellas. Controla de manera excéntrica la inclinación del tronco hacia adelante.

Su lesión produce dolor en la apófisis espinosa adyacente al punto gatillo. El dolor irradiado por los multífidos ubicados entre las vértabras lumbares de L1 a L5 pueden manifestarse en el abdomen, por lo que comúnmente se confunde con una patología visceral. Los puntos gatillo del múltifido a nivel del sacro (S1) pueden irradiar dolor hasta el coxis haciéndolo sensible a la presión, Esta condición se conoce como “coccigodinia”.

La lesión de estos músculos puede producirse por traumatismos como accidentes de tránsito o caídas, esfuerzos inadecuados al levantar objetos en flexión y rotación de la columna, así como posturas inadecuadas de manera prolongada. Las alteraciones como escoliosis y desbalance de la pelvis pueden provocar aumento de la tensión muscular de uno de los lados de la columna.

El tratamiento debe abarcar un completo análisis del funcionamiento de la columna y los hábitos generales del paciente. Preguntarle sobre las actividades que realiza, el tipo de trabajo que ejecuta y la rutina de entrenamiento en caso de que la realice, es fundamental para orientar sobre como corregir ciertos errores que pueda estar cometiendo. Se debe evaluar que no exista escoliosis o desviación de la columna, así como el balance de la pelvis y los miembros inferiores. A partir de ahí, entonces se puede pensar en un tratamiento que involucre técnicas de terapia manual ortopédica, ejercicios terapeuticos, agentes físicos, vendaje neuromuscular (kinesiotape), etc.

 

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