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¡Feliz inicio de semana!

Seguimos con el hábito de los #MuscleMonday y presentamos esta semana a los músculos Romboides.

Ubicado en la zona de la columna dorsal en el área entre las escápulas, se dividen en dos porciones: mayor y menor.

El romboides menor se origina en las apófisis espinosas de C7 y T1 y se inserta en el borde medial (interno) de la escápula en la raíz de su espina; mientras que el romboides mayor se ubica por debajo del menor y se origina desde T2 hasta T5 y se inserta en el borde interno de la escápula entre la espina y el ángulo inferior.

Su acción es principalmente realizar la aducción de la escápula (acercamiento de la escápula hacia la columna vertebral). Se encuentran activos durante el balanceo de los brazos al realizar la marcha para estabilizar la escápula. No existen diferencias significativas en la acción de los dos músculos, aunque es posible que el mayor tenga un mayor efecto de rotación superior de la escápula.

El dolor provocado por la lesión de estos músculos abarca el borde medial de la escápula, guardando cierta relación con el dolor producido por el elevador de la escápula pero sin el componente cervical ni la limitación de la rotación. Pueden lesionarse al mantener una posición de estiramiento prolongado que genera la aparición de los puntos gatillo, como el tener los hombros encorvados hacia adelante, lo que hace que las escápulas de “abran” (abducción). La tensión muscular producida por el estrés también puede tener una importante influencia en la aparición del dolor de romboides. Al evaluar el dolor interescápular, éste se aprecia de manera muy precisa al realizar la palpación de los músculos.

Para su tratamiento se debe tener cuidado de no cometer errores en el análisis biomecánico. Si los romboides se encuentran en una posición de estiramiento prolongado (muy probablemente débiles) , producto de una postura jorobada con los hombros encorvados; no resuelve el problema realizar solamente ejercicios de fortalecimiento de la espalda para corregir la postura. Se debe primero aliviar la tensión provocada por los músculos pectorales (mayor y menor) para que esto permita que los hombros puedan recuperar una posición mas erguida, y luego complementar el tratamiento con ejercicios de fortalecimiento de los músculos interescapulares.

Como complemento al tratamiento de terapia manual se pueden indicar ejercicios de autoestiramiento de los músculos pectorales junto con ejercicios sencillos de fortalecimiento muscular. Además, el entrenamiento de una postura adecuada se antoja fundamental para disminuir el riesgo de recaídas.

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