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En el #MuscleMonday de hoy presentamos al músculo Tibial Posterior.

Músculo situado entre el tercio medio de la tibia y membrana interósea en su parte posterior, recorre la pantorrilla pasando por detrás del maléolo interno (el tobillo) hasta llegar a la cara posterior de las 3 cuñas en el tarso y la cara posterior de las cabezas del II, III y IV metatarsianos.

Éste es uno de los músculos que menos se toman en cuenta, tanto para la evaluación como para el tratamiento, en las lesiones de las siferentes disciplinas deportivas, destacando el running y el futbol como algunas de ellas.

Su principal función es la de realizar la supinación del pie (inversión) y contribuye con la flexión plantar del pie. Cuando el pie está apoyado en el piso tiene la importante función de mantener el arco plantar y evitar que la tibia se desplace hacia afuera en la fase de apoyo durante la marcha.

Cuando este músculo es débil el pie cae contribuyendo a formar el pie plano. En los maratonistas se describe el Síndrome de estrés del Tibial Posterior, precisamente por el estrés que se genera al apoyar el pie mientras que el músculo realiza un esfuerzo por evitar que la tibia se desplace hacia afuera. Esto podría activar su punto gatillo, causando dolor en la zona  media de la pantorrilla y en la zona del tendón de Aquiles en su cara interna, incluso en el talón y hacia la planta del pie.

Su lesión ocasiona dolor irradiado en la zona de la pantorrilla hasta la planta del pie, con mayor incidencia en el tendón de aquiles y suele presentarse junto a la lesión de otras estructuras como los gemelos, el tendón de aquiles, la fascitis plantar o la periostitis tibial (shin splint); por lo que es necesario considerar estas lesiones para hacer el diagnostico diferencial.

Las causas pueden ser variadas, como un traumatismo sobre el músculo, correr largos períodos en superficies inestables o inclinadas (como en la playa). Travell y Simons relatan que curiosamente no es muy común el desarrollo del puntos gatillo de ese músculo en los tenistas, debido a que normalmente juegan en superficies niveladas y utilizan zapatos con amplio apoyo para el pie. En el caso de los corredores deben tener precaución con el desgaste del calzado, debido a que fomentan el desbalance del pie.

El tratamiento de este músculo consiste en realizar estiramientos, aliviar el punto gatillo y estimular la estabilidad del arco plantar. El uso de medias de compresión durante el entrenamiento ayudará a mantener la salud del músculo. Utilizar calzados adecuados que puedan amortiguar el impacto ayudan a reducir significativamente la fuerza de contracción que debe ejercer el tibial posterior para evitar que la tibia se desplace hacia afuera. Dicho calzado debe mantener la estabilidad del arco plantar. Asimismo, se pueden aplicar técnicas como la crioterapia, electroterapia y vendaje neuromuscular (kinesiotape).

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