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Iniciamos una nueva semana presentando el #MuscleMonday con el músculo Glúteo Menor como protagonista.

Se encuentra en la cara lateral de la cadera, por debajo del glúteo medio, presentando un recorrido similar a éste aunque menos amplio en longitud. Se origina en la superficie externa del hueso ilíaco, por debajo del origen del glúteo medio, y se dirige en forma de abanico hacia el fémur, cuyas fibras convergen en un tendón para insertarse en el trocánter mayor del fémur.

Su acción principal es la abducción (separación) de la cadera cuando la pierna está libre, mientras que durante el apoyo, por ejemplo en la marcha o en el trote, se encarga de estabilizar la pelvis. Sus fibras mas anteriores ayudan a la rotación interna de la cadera de manera más efectiva que las fibras posteriores con la rotación externa. 

Cuando éste músculo está lesionado, genera un dolor muy similar al de una ciática, por lo que es fácilmente confundido con una lesión de este nervio ya sea en su origen en la columna lumbar o por un atrapamiento como en el síndrome piramidal. Es mas agudo en la zona del glúteo mayor y se extiende por el muslo en la zona lateral (banda iliotibial) y posterior (zona de isquiotibiales), y puede abarcar la pantorrilla y la cara lateral de la pierna hasta el tobillo. Puede legar a ser muy incapacitante, generando imposibilidad de acostarse sobre el lado afectado hasta el punto de interrumpir el sueño, mientras que después de un período de tiempo sentado, el ponerse de pie puede resultar muy doloroso, incluso el conseguir una posición erguida de la espalda. El cojear suele ser un síntoma característico.

Puede estar acompañado y/o confundirse con otras patologías, como la radiculopatía de L4, L5 o S1; lesiones de los músculos piramidal o glúteo medio; bursitis; disfunción de la articulación sacro-ilíaca; ciática.

La lesión de este músculo puede producirse por golpes, por estar largos períodos caminando, al practicar deportes como el running o el tenis, o como consecuencia de caminar cojeando por alguna otra lesión (por ejemplo una ampolla en el pie o dolor de rodilla). Asimismo, el caminar o correr en superficies inestables (como en la playa) puede ser un factor de riesgo. Una diferencia de tamaño de las piernas puede provocar una disfunción de la articulación sacro-ilíaca y una consecuente sobrecarga sobre el glúteo menor. Algunos factores como el sentarse por mucho tiempo con una billetera en el bolsillo trasero del pantalón, y las inmovilizaciones prolongadas de la cadera, pueden provocar la activación de los puntos gatillo.

El tratamiento debe contemplar el análisis del funcionamiento de la columna lumbo-sacra y articulación sacro-ilíaca, así como maniobras de estiramiento y autoestiramiento. La postura sentada debe alternarse con la de pie y en caso de estar mucho tiempo de pie se debe alternar la descarga del peso de una pierna a la otra. El uso de dispositivos como el foam roller puede ser de ayuda, así como la aplicación de vendaje neuromuscular (kinesiotape). El entrenamiento y acondicionamiento físico a través de ejercicios de fortalecimiento van a mejorar la estabilidad de la pelvis, sobretodo si el paciente practica algún deporte, lo cual va a disminuir significativamente el riesgo de una recaída.

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Showing 2 comments
  • Marisol Mattar
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    Buen Día dia. Que ejercicios de fortalecimiento específicamente recomiendas? Gracias

    • Carlos Salinas
      Responder

      Hay un ejercicio que publiqué en mi cuenta de instagram, se llama Monster Walk, básicamente es caminar de lado un poco agachado. Hay muchas variaciones que puedes encontrar en la web. También es conveniente realizar ejercicios como los lunges, split squat, sentadillas, peso muerto. Todos estos favorecen la estabilidad de la pelvis y el fortalecimiento de las piernas.

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