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Para el #MuscleMonday de hoy vamos a hablar de los músculos Suprahioideos e Infrahioideos.

Aunque no lo parezca, la descripción es sencilla. Se trata de los músculos que se encuentran por arriba y por abajo de un pequeño hueso de la garganta llamado Hioides. Es el único hueso del cuerpo que no se articula con ningún otro, sino que se encuentra “suspendido” entre músculos y ligamentos. No debe confundirse con lo que se conoce como la “manzana de Adán”, ya que esta estructura es una protuberancia formada por el cartílago tiroides que rodea la laringe y que en los hombres es mas prominente ya que permite una mayor resonancia responsable de agravar la voz.

 

Los músculos suprahioideos son cuatro:

  • Digástrico: posee dos vientres, el posterior se origina en la apófisis mastoides del hueso temporal y el anterior en el borde inferior de la mandíbula.
  • Estilohioideo: se origina en la apófisis estiloides del hueso temporal.
  • Milohioideo: se origina en la línea milohioidea de la mandíbula.
  • Genihioideo: se origina en la superficie interna de la parte media de la mandíbula, a nivel de la sínfisis del mentón.

Todos se insertan en el hueso hioides.

Los músculos infrahioideos son también son cuatro:

  • Esternohioideo: se inserta en el esternón.
  • Tirohioideo: se inserta en el cartílago tiroides.
  • Omohioideo: posee dos vientres, uno inferior que se inserta en la cara craneal de la escápula, mientras que el vientre superior se inserta en la clavícula y la primera costilla.
  • Esternotirohioideo: se inserta en el esternón pero en un plano mas profundo que el esternohioideo.

Todos se originan en el hueso hioides.

Los suprahioideos realizan la apertura de la boca, siempre y cuando el hueso hioides esté fijo gracias a la contracción de los músculos infrahioideos. También se activan elevando el suelo de la boca durante la deglución, al realizar la masticación, el soplido y la succión. Con la mandíbula fija, elevan el hueso hioides.

Los infrahioideos fijan el hueso hioides para las actividades descritas de los suprahiodeos. Además, deprimen la laringe justo después de haber sido elevada durante la deglución. Con el hioides fijo pueden elevar la laringe y además contribuyen con la inspiración forzada.

Cuando estos músculos están lesionados, quizás su primer síntoma no sea el dolor sino dificultad para realizar la deglución, la sensación de tener un nudo en la garganta o de que algo se ha quedado pegado y no pasa. Puede existir dolor irradiado en algunas piezas dentales o hacia el cráneo en la zona posterior. También puede haber sensación de rigidez y dificultad para mantener la cabeza levantada, ya que pueden estar involucrados los músculos cervicales anteriores, haciendo que el paciente tenga la cabeza flexionada (hacia adelante).

El latigazo cervical producido por la flexoextensión del cuello en un accidente de tránsito puede activar los puntos gatillo de los supra e infrahioideos.

Es importante tomar en cuenta el funcionamiento de estos músculos, ya que pueden ocasionar grandes dificultades en tareas cotidianas. El tratamiento pasa por evaluar la columna cervical, la articulación temporomandibular (ATM) y su relación funcional y postural.

La postura de cabeza, cuello y hombros desplazados hacia adelante no van a favorecer un óptimo funcionamiento de los músculos supra e infrahioideos. En ese caso, las maniobras de descompresión cervical y estiramiento manual de dichos músculos a través de la respiración, pueden ser muy efectivas y generar una sensación de alivio casi inmediato.

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