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Hasta ahora no había contado cuantas semanas van desde que iniciamos el programa del #MuscleMonday el día seis de febrero de este año. Son veintinueve músculos, veintinueve semanas dedicadas a brindar un pequeño aporte que espero haya sido del provecho de ustedes. Estoy profundamente agradecido por la respuesta que ha tenido esta iniciativa y eso me motiva a seguir adelante.

Para hoy presentamos a un músculo pequeño de la mano, llamado Extensor Corto del Pulgar, que tiene una gran responsabilidad en los movimientos de la muñeca y del dedo pulgar.

Se origina en la superficie posterior del hueso radio, el hueso ulna o cúbito y la membrana interósea que es la membrana que está entre estos dos huesos en el antebrazo. Se inserta en la superficie dorsal de la base de la falange proximal del pulgar.

Su acción es realizar la extensión de la articulación metacarpofalángica del pulgar y ayuda a la desviación radial de la muñeca. 

Junto con el músculo Abductor Largo del Pulgar conforma lo que se llama la Tabaquera Anatómica que se ilustra en la imagen de la derecha.

La lesión de este músculo se produce por sobre uso en actividades repetitivas como utilizar con frecuencia el teclado y/o el mouse de la computadora, o aquellas que involucren de manera constante la muñeca, por ejemplo al cocinar o al cortar objetos con una tijera. En algunos deportes como el tenis también. Esta lesión es conocida como Tenosinovitis de Dequervainen la cual se produce la inflamación de una estructura que recubre a los tendones en la mencionada tabaquera anatómica, generando dolor cuando se realiza la contracción muscular. Su diagnóstico se realiza a través de la Maniobra de Finkelstein, descrita en el enlace anterior.

Suele causar mucho dolor al movilizar la muñeca y el dedo pulgar, hasta el punto de imposibilitar ciertas actividades como agarrar objetos, servir un vaso de agua, girar la manilla para abrir una puerta o incluso, en las madres, cargar a su bebé recién nacido.

El tratamiento es principalmente el reposo y la aplicación de analgésicos y antiinflamatorios. Evitar actividades que involucren al pulgar y la muñeca, la aplicación de calor y frío, y el uso de una férula inmovilizadora. En cuanto a la fisioterapia, la relajación miofascial suele ser muy efectiva, igual que la movilización pasiva del pulgar y la muñeca, la relajación de los puntos gatillo que puedan irradiar dolor hacia la zona y realizar maniobras neurodinámicas del nervio radial. La electroterapia suele ser un excelente complemento. En los casos mas graves el médico suele aplicar inyecciones de cortisona. El tratamiento quirúrgico se contempla como última opción.

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