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El #MuscleMonday de hoy nos trae al músculo Extensor Largo del Hallux, mejor conocido como el Dedo Gordo del Pie.

Se origina en la zona media de la superficie interna del hueso peroné y en la membrana interósea, que es una membrana que une a la tibia con el peroné. Se inserta en la base de la falange distal del hallux y en algunos casos una expansión del tendón se inserta en la base de la falange proximal.

Este músculo se encarga, junto al extensor de los dedos, de regular la caída del pie durante la marcha justo después del choque de talón en el piso. Asimismo, se asegura que la punta del pie se mantenga elevada durante la fase de balanceo al caminar para evitar que choque con el suelo. Realiza la extensión del hallux y contribuye con la inversión y flexión dorsal del pie. Algunos análisis biomecánicos afirman que este músculo ayuda a que el pie se adapte al terreno en la marcha.

La lesión del extensor largo del hallux genera dolor en el área del nudillo y en la base del dedo gordo. Normalmente se experimenta dificultad para mantener la punta del pie elevada durante la marcha y puede haber manifestación de una caída brusca del pie inmediatamente después del choque de talón.  Es común que algunos pacientes piensen que el dolor en los nudillos de los pies es algo normal en la mayoría de las personas, porque se han acostumbrado al dolor durante un largo período de tiempo. La osteoartrosis puede causar irritación del tendón, que puede derivar en dolor.

En la desviación del dedo gordo conocida como “juanete” o “Hallux Valgus”  que se produce en parte por la acción del músculo aductor del dedo gordo, el tendón del extensor largo podría sufrir alguna lesión por la desviación de su ángulo de inserción. Asimismo, se debe considerar la influencia de las alteraciones posturales del pie, como el pie plano y el pie cavo.

Para el tratamiento es importante evaluar la biomecánica de todo el segmento tobillo/pie y buscar su correcto funcionamiento. El punto gatillo de este músculo responde bien a la digitopresión, al estiramiento con frío intermitente y a la descompresión articular de las articulaciones metatarso-falángicas e interfalángica. Una buena alineación de los segmentos óseos va a disminuir el riesgo de una recaída.

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