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Para esta ocasión de nuestro #MuscleMonday hemos decidido indagar sobre una lesión que afecta a muchas personas, especialmente aquellas que practican deporte con frecuencia. La Fascitis Plantar es el término que se utiliza para describir el dolor en la planta del pie, ocasionado por una inflamación de dicha estructura y que puede involucrar a muchos músculos como responsables o colaboradores de la aparición del dolor.

El entendimiento de la fascitis plantar supone una complejidad tanto para el fisioterapeuta como para el paciente. Son muchas las variables que pueden ser la clave para una óptima recuperación. Veamos cuales son las áreas a tomar en cuenta en este interesante tema.

La fascia plantar es una estructura que se extiende desde la base del hueso calcáneo (el hueso del talón) hasta las articulaciones metatarso-falángicas (base de los dedos). Su función consiste en dar soporte al arco plantar a través de la tensión que ejerce en ambos extremos. Asimismo, realiza un importante trabajo en la distribución de la carga a lo largo y ancho del pie durante el impacto al caminar, correr o saltar.

La aparición de dolor en la zona media de la planta del pie no suele ser atribuida con un evento traumático sino con el aumento de la carga de entrenamiento o de actividad deportiva. Suele ser mas intenso en la mañana, siendo los primeros pasos particularmente dolorosos hasta que el pie se va “calentando” por el estiramiento de los músculos y la fascia plantar.

Algunas investigaciones afirman que una de cada diez personas sufre de esta lesión mientras que esa incidencia aumenta significativamente entre quienes practican deportes con elevado impacto en el talón, especialmente los corredores. Asimismo, el sobrepeso parece ser un factor de riesgo en la aparición del dolor en la planta del pie.

Todo el complejo tobillo-pie requiere un exhaustivo análisis de su funcionamiento debido a la cantidad de estructuras anatómicas que lo conforman. Así vemos como un gran número de huesos articulados entre si y con movilidad específica de uno respecto al otro, contribuyen con la movilidad global del tobillo-pie; y una alteración en uno de sus componentes afectará inevitablemente a la globalidad del movimiento. Por lo tanto, lo primero que se debe evaluar es la postura del pie, ya que una excesiva pronación o supinación (pie plano, pie cavo) puede predisponer la aparición de la fascitis plantar. De igual manera evaluar la postura de las rodillas y caderas es obligatorio.

La lesión de uno o varios músculos pueden ser la clave del dolor en la planta del pie debido a los patrones de irradiación de dolor de los puntos gatillo (trigger points). Veamos algunos ejemplos:

  • Sóleo: descrito anteriormente dentro del acostumbrado #MuscleMonday.
  • Tibial posterior: ubicado en la zona de la pantorrilla y cuya función es evitar la excesiva pronación del pie durante el apoyo en la marcha. Cuando se lesiona, su patrón de dolor irradiado también afecta a la planta del pie, por lo que debe ser considerado en la evaluación.

    Tibial Posterior

  • Flexor largo de los dedos y flexor largo del dedo gordo: se ubican por debajo de los gemelos y el sóleo, tienden a lesionarse por correr en terrenos irregulares (trillo o arena) y particularmente con zapatos muy desgastados y se sobrecargan particularmente en las personas con excesiva pronación del pie. Son los músculos principales de la deformidad de los “dedos en garra”.

    Flexor largo de los dedos y flexor largo del dedo gordo

  • Músculos intrínsecos del pie: ubicados en la planta del pie tienen diferentes acciones de movilidad del antepie y los dedos, además proporcionan estabilidad al pie en el apoyo sobre un pie y durante la propulsión. De éstos los que mas relevancia tienen para la fascitis plantar son: cuadrado plantar, abductor del 5to dedo, abductor del dedo gordo, adductor del dedo gordo, flexor corto de los dedos y flexor corto del dedo gordo.

    Cuadrado plantar

Siguiendo con el sistema muscular, una vez ya cubierta la zona de la pantorrilla y planta del pie, es importante analizar como está la cadena muscular posterior, desde los músculos de la espalda baja y pelvis, zona del glúteo y parte posterior del muslo (hamstring o isquiotibiales). La rigidez de la cadena posterior puede predisponer a ciertas lesiones, entre ellas, la fascitis plantar. Así que presta atención y trabaja por mejorar la flexibilidad y la fuerza de estas áreas.

Otro aspecto a tomar en cuenta es el estatus de la articulación del tobillo. Es común encontrar una marcada rigidez en esta área en los pacientes con dolor en la planta del pie. Un buen porcentaje de estos relatan haber sufrido de un esguince de tobillo en el pasado. Una prueba de dicha rigidez es la dificultad para realizar la flexión dorsal (levantar la punta del pie) lo cual ejerce un estiramiento de los músculos de la planta del pie y la pantorrilla. Es fundamental mantener una buena flexibilidad del tobillo para garantizar el buen funcionamiento del sistema muscular.

Por último se debe descartar o confirmar la responsabilidad del sistema nervioso dentro del cuadro de dolor. Una lesión de uno o varios nervios pueden generar dolor en la planta del pie, especialmente con sensaciones de tipo pinchazo, quemazón, hormigueo, adormecimiento o corriente.

En cuanto a las opciones terapéuticas, contamos con una gran variedad de alternativas que van desde el simple reposo hasta la cirugía en los casos mas graves.

En principio, estudios científicos respaldan la opción de tratamiento de terapia manual ortopédica junto con ejercicios de rehabilitación como opciones mas efectivas (de esto presentamos una referencia aquí y otra aquí). Otros estudios son mas partidarios de aplicar tratamientos multimodales que abarcan el reposo deportivo, evitar el apoyo del pie (incluso con uso de muletas) en los casos mas graves, tratamiento farmacológico, uso de férulas sobretodo para mantener una correcta posición del pie al dormir, aplicación de ondas de choque y/o ultrasonido. Las inyecciones de corticoesteroides pueden ser beneficiosas en el corto plazo para aliviar el dolor, aunque se ha reportado que su uso excesivo aumenta las probabilidades de ruptura de la fascia plantar. Por último, la cirugía está contemplada como última opción, por lo que siempre se recomienda trabajar de la mano con un médico especialista en podología.

Para finalizar, es imprescindible tomar en cuenta la salud en general. Errores cometidos en los hábitos de nutrición, ejercicios, hidratación y suplementación, pueden perjudicar el proceso de recuperación; mientras que por el contrario, si se aplican los ajustes necesarios, es seguro que unos hábitos de vida adecuados nos aseguren una recuperación óptima.

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